Visita nuestra sección de vacaciones en oferta

lunes, 28 de agosto de 2017

Las tres comarcas del Maestrazgo, mar y montaña con historia

El nombre que se ha dado a esta tierra llena de historia y en gran parte todavía indómita, constituye una señal de respeto a los maestres de las órdenes de caballería que en otrá época se encargaron de su defensa y la repoblaron a partir del siglo XII. La gran parte de sus pueblos data de esa época, aunque algunas de ellas son de origen árabe o incluso anterior.

Cantavieja
Castavieja

Si visitamos el Maestrazgo y queremos tener una visión clara y auténtica de la región, no debemos dejar de visitar las poblaciones de Cantavieja, Iglesia del Cid, Molinos, Mirambel, Morella o Olocau. Estos son los pueblos más genuinos de la zona, dándose la circunstancia de que muchos de ellos están amurallados o se encuentran localizados en parajes agrestes de una belleza sin igual.

Cantavieja, sin ir más lejos, fue durante lustros capital del terreno rescatado por el general Cabrera, el conocido cabecilla carlista que en aquellos tiempos fue llamado “Tigre del Maestrazgo”. Por otro lado, Iglesuela del Cid conserva todavía numerosos vestigios del paso del Cid Campeador por sus tierras. O Mirambel, una población con numerosas casas nobles y un sorprendente ambiente medieval que sería un pecado perderse. Incluso si no somos aficionados a la historia, los maravillosos emplazamientos y la belleza del paisaje que rodea a estas localidades hace que su visita merezca realmente la pena.

Morella como centro de operaciones


Una buena opción si queremos planificar una visita al Maestrazgo es alojarse inicialmente en Morella, una ciudad realmente señorial y que cuenta con una magnífica oferta hotelera. Lo primero que debemos saber una vez instalados en esta localidad, es que los lugareños no guardan un recuerdo demasiado amigable del Cid, responsable de la tala radical de los montes que circundan la población al no poderla conquistar.

Maestrazgo y mar


Otra buena posibilidad es alojarse en la población costera de Peñíscola -sus mejores hoteles están frente al mar-, población cercana a Benicarló.

Playa de Peñíscola con gaviotas
Playa de Peñíscola

Desde esta localidad podemos alcanzar la N-232 que va desde Vinarós a Morella (para seguir posteriormente hasta Santander), una excelente carretera que permite llegar a la capital del Maestrazgo tras realizar con el coche una ascensión realmente majestuosa.

Peñíscola es, sin duda, una estupenda opción para que durante nuestras vacaciones podamos alternar jornadas de montaña con días de playa, contentando a todos.

Escalada y espeleología en el Maestrazgo


El subsuelo de la zona está formado por un terreno kárstico que, unido a la accidentada orografía, ha dado origen a formaciones naturales de gran atractivo y belleza. Así surgen como por ensueño impresionantes picos y cortados ideales para practicar escalada, o grandiosas grutas para realizar espeleología.

Para los recién iniciados, las mejor zona para la práctica de ambas actividades se encuentra entre las poblaciones turolenses de Pitarque y Montoro de Mezquita.

Para la escalada, los mejores picos y cumbres se encuentran en Aliaga, Castellote, Ladruñán, Órganos de Montoro y Santaolea. Por supuesto, existen cortados que requieren una gran experiencia y preparación, pero también existen rutas adecuadas para los aficionados donde se puede disfrutar del placer de la escalada sin necesidad de grandes heroicidades. Además, si acudimos a la zona del pantano de Santaolea, también podremos practicar deportes acuáticos.

Y si lo que preferimos es la espeleología y adentrarnos en las entrañas de la tierra, en el Maestrazgo se encuentran las grutas de Baticambras y las de Cristal, ambas situadas en el municipio de Molinos y que pueden visitarse sin más. Las grutas de Cristal ofrecen un sorprendente conjunto de estalagmitas, estalactitas verticales y estalactitas excéntricas (estalactitas que se desarrollan en horizontal y que dan origen a unas figuras realmente curiosas). Por otro lado, conviene saber que las grutas de Baticambras constituyen el hábitat de varias especies de murciélagos, lo mencionamos por si tenéis aprensión por estos animales.

Tampoco podemos dejar de mencionar las cuevas del Trucadero -situadas cerca de Iglesuela del Cid- y las cuevas de Recuenco -en Ejulve-, que requieren algo más de experiencia y preparación.

El río Pitarque


El paisaje que puede contemplarse en el nacimiento del río Pitarque es digno de ser visto, sus aguas precipitándose al vacío desde dos fuentes naturales situadas a distintas alturas es realmente inolvidable. La excursión parte de la población de Pitarque y consiste en remontar el río a través del cañón que sus aguas han tallado en la roca. A medida que el cañón se va estrechando y el suelo se empina, el sonido del agua se convierte en un ensordecedor estruendo, sobre todo cuando se llega a la base de la cascada.

Río Pitarque
Nacimiento del río Pitarque

El baño también es posible en cualquiera de las numerosas pozas de color turquesa que el río ha ido formando en su descenso. Y si tenemos un poco de suerte, es posible que podamos ver nutrias. Desde luego sus aguas cristalinas y el gran número de peces que habitan las mismas permiten suponer su existencia, aunque para poder ver a este escurridizo animal es necesario realizar la ascensión en silencio, algo harto difícil.

Compras en el Maestrazgo


Morella es la ciudad más turística de la zona, convirtiéndose en el centro de distribución y venta de una estimada artesanía textil, siendo incluso posible ver a los artesanos trabajando en sus viejos telares manuales. Son muy conocidas las mantas morellanas, pero también podemos encontrar artesanos que realizan antiguos diseños de jerséis, ponchos y prendas similares.

Los productos gastronómicos locales tampoco tienen desperdicio. Además de la enorme tradición chacinera, existen especialidades de cierto renombre como la cecina de toro (jamones de tamaño enorme y con sabor intenso). También es destacable el aceite de oliva del Maestrazgo, del que se dice que es el mejor del mundo porque es producto de olivos centenarios. Quizás sea un poco exagerado decir que es el mejor del mundo, pero ciertamente este aceite de oliva es realmente bueno. No obstante lo que no admite ninguna discusión al respecto es la trufa. No es raro ver en invierno por los robledales del Maestrazgo a lugareños acompañados por un cerdo, valiéndose de él para encontrar las apreciadas trufas que parasitan en las raíces de los robles.

Artículo relacionado: La comarca de Las Merindades.

0 comentarios: