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viernes, 21 de abril de 2017

El Parque Nacional de Monfragüe, el reino de las rapaces

Parque Nacional de Monfragüe
El Parque Nacional de Monfragüe es, sin duda, un ecosistema único, una zona natural donde grandes aves rapaces, como los buitres leonados y las águilas imperiales ibéricas, disfrutan de un hábitat natural exclusivo. Pero la fauna no es el único atractivo de uno de los parajes extremeños más bellos, un paraje en el confluyen naturaleza, historia, aventura y un bellísimo paisaje del que todo el mundo debería poder disfrutar durante alguna de sus vacaciones.

Localizado en la provincia de Cáceres, el Parque Nacional de Monfragüe es uno de los enclaves más representativos en lo que respecta al bosque mediterráneo. Se encuentra situado en el valle excavado por los ríos Tiétar y Tajo, que confluyen en esa región. La zona protegida ocupa aproximadamente siete kilómetros de ancho por treinta de largo.

Conviene señalar que aunque la Cañada Real, utilizada desde siempre por la ganadería trashumante, lo atraviesa por la mitad, y que la conocida como Vía de la Plata, construida en su día por los romanos, se encuentra en las cercanías de los límites del parque, el Parque Nacional de Monfragüe ha conseguido preservar gran parte de su naturaleza original, tanto en lo que respecta a la abundancia de su fauna como de su flora, constituyendo un estupendo ejemplo de armonía entre hombre y naturaleza.

Fauna del Parque Nacional de Monfragüe

Buitres en el Parque Nacional de Monfragüe
Por un lado nos encontramos con que las laderas boscosas de las montañas son refugio de una gran abundancia de animales peque­ños, escurridizos y difíciles de ver, como el meloncillo, el lince y el tejón. También esta es una zona en la que abundan, como no, los pequeños pájaros del bosque.

Por otro lado nos encontramos con las grandes dehesas que circunvalan el parque, dehesas en las que alcornoques y en­cinas centenarias son el único cobijo del caluroso sol veraniego, y que constituyen el hábitat de jabalíes, venados, cigüeñas, grullas y garcillas bueyeras, animales que resulta sencillo ver alimentándose junto al ganado que pasta en liber­tad, todo ello gracias a que la ausencia de depredadores naturales los ha hecho muy confiados.

Pero en el Parque Nacional de Monfragüe lo más impresionante de observar son los cielos, donde es posible avistar al ave de presa por excelencia, el águila im­perial ibérica, así como a otras grandes aves como el buitre leonado, el alimoche o la cigüeña negra. En el parque existen un buen número de apostaderos y miradores, situados frente a los riscos donde suelen anidar estas grandes aves, desde los que es posible disfrutar de sus evoluciones diurnas.

Escapadas por el Parque Nacional de Monfragüe

Linces en el Parque Nacional de Monfragüe
Una buena opción para visitar Monfragüe es hacerlo desde el agua, tanto el Tiétar como el Tajo se encuentran embalsados en ese tramo y recorrerlos en piragua es una auténtica maravilla. En los centros de información turística podréis informaros sobre diferentes lugares donde poder alquilarlas.

Algo que nadie debe perderse es la puesta de sol desde el puente del Cardenal. El puente se encuentra normalmente por debajo de las aguas del pantano de Alcántara, pero en épocas de sequía emerge como si de un fantasma se tratara. Como nota curiosa os comentaré que el puente, construido en 1450 a cargo del obispo de Plasen­cia, costó treinta mil piezas de oro, tantas piezas como piedras tiene.

El Parque Nacional de Monfragüe también dispone de su propio castillo, una fortaleza árabe del siglo IX desde la que se puede disfrutar de un bello paisaje dominado por todas las sierras que se extienden alrededor del parque. Y bajando un poco la vista, es posible visualizar el Salto del Gitano, ­un impresionante cortado en el que anidan gran cantidad de buitres leonados y a los que es posible ver lanzándose al vacío para luego ascender a lo más alto del cielo impulsados por las corrientes térmicas.

Y si lo que queremos es hacer una excursión organizada, en Malpartida de Plasencia podremos contratar los servicios de diversos guías profesionales del parque, siendo su cuartel general el Hotel Cañada Real. En esa población podremos hacernos con sus servicios para que nos acompañen en nuestro coche, o hasta organizar rutas 4x4 con todoterrenos alquilados o propios, las posibilidades que ofrecen son bastante variadas. Utilizando los servicios de estos guías disfrutaremos de nuestro viaje como nadie, ya que conocen el terreno a la perfección y nos harán llegar a los mejores lugares desde los que observar a los animales.

Otras actividades que pueden resultar atractivas son las visitas a explotaciones de colmenares, alcornocales (donde nos contarán como se extrae el corcho) y fincas ganaderas de la zona.

Los quesos de la zona de Monfragüe

Algo que no debemos dejar de probar son los quesos de la zona y que se suelen servir conjuntamente en una tabla de quesos en la mayoría de los restaurantes de la zona.

Quesos de la zona de Monfragüe, torta del Casar
Torta del Casar (ver foto): se trata de un queso elabo­rado a partir de leche cruda de oveja con cuajo vegetal y que se deja madurar durante al menos sesenta días. Su textura es cremosa, su color intenso y su sabor ligeramente amargo.

Queso de la Serena: también elaborado con leche de oveja merina, siendo su característica fundamental su peculiar amargor que apenas raspa en el paladar, esto se debe a que la ­fermentación de la leche se realiza con los pistilos de un cardo silvestre llamado Cvnara cardunculus. Esta planta era muy común en el Mediterráneo, pero actualmente sólo se da en la comarca extre­meña de La Serena.

Queso de Ibores: un queso elabo­rado con leche de cabra y que goza de denominación de origen. Se trata de un queso cuya procedencia está en el que fabricaban los pastores de la montaña para alargar la vida de la leche. En su formato actual se sirve al natural, con pimentón y untado en aceite.

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